El ocaso de Fulanito, bombas en el periné.
Fulanito había llegado a la triste conclusión de que era mandatorio vivir permanentemente en un estado de confirmación de paz total, de saber que todo estaba en orden y no había nada que atajar. Esto lo obligaba a vivir comprobando todo el tiempo el correcto funcionamiento de cosas tan disímiles como el gobierno, su organismo y su auto. Se levantaba a las 12:00 del mediodía, miraba para un costado y enseguida se volvía a acostar, por momentos concluía que el estado de somnolencia era mucho mejor que insertar la llave al salir, de la puerta de su departamento en Almagro. La bendita llave le resultaba imperfecta, la cerradura, la puerta….todo lo veía mediocre, medio ocre, miedo al ocre. Las veredas, las líneas de la esquina, la parada del Bondi, los carteles de los kioscos, todo era cuestionable y motivo de su exasperación. Solía salir sin sentido a la calle, a dar vueltas, y era frecuente que lo atravesara la hilarante sensación de anda caminando por la vida, sosteniendo sus órgan...







